Graciela, 47 años "Lo que más me sorprendió es que en ningún momento me dice qué comer ni qué no comer. Se enfoca en el por qué como, en qué siento antes de abrir la heladera a las 11 de la noche. Eso nadie me lo había explicado así. La semana de identificar emociones fue dura porque me vi en cosas que prefería ignorar, pero fue exactamente lo que necesitaba. Lo recomiendo a cualquier mujer que sienta que la comida la maneja a ella y no al revés."
Claudia, 39 años "Tres semanas después de terminar el plan sigo usando el registro emocional que propone. Es lo más simple y lo más efectivo que probé. No te cambia la vida de un día para el otro, pero te da herramientas reales para empezar a entender qué hay detrás de cada atracón. Me gustó especialmente el capítulo sobre la autocompasión — porque la culpa era lo que más me bloqueaba. Este libro me ayudó a dejar de pelear conmigo misma."
Sol, 27 años "Empecé a leerlo sin muchas expectativas y terminé subrayando casi todo. Explica con mucha claridad la diferencia entre el hambre física y el hambre emocional — algo que yo creía entender pero en realidad no. La parte sobre los roles sociales y las expectativas que cargamos las mujeres me resonó muchísimo. No es solo un libro sobre comida, es un libro sobre cómo nos relacionamos con nosotras mismas. Vale cada peso."